Pamplona (EFE).- La institución del Defensor del Pueblo de Navarra ha celebrado su 25 aniversario en un acto en el que se ha reivindicado como una entidad que realiza una labor «necesaria» que «hacer mejor la democracia y coloca a la ciudadanía en el centro de la acción política».
Su titular, Patxi Vera, ha estado acompañado en el acto conmemorativo celebrado en el Parlamento por las principales autoridades navarras, encabezadas por los presidentes del Gobierno y el Parlamento, María Chivite y Unai Hualde, sus predecesores en el cargo, María Jesús Aranda y Javier Enériz, y el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, así como representantes de diferentes entidades y agentes sociales.
En sus intervenciones todos ellos han coincidido en la importancia de este organismo para dar amparo a la ciudadanía frente a los posibles abusos y negligencias de las administraciones.
Salvaguarda de los abusos y negligencias de la Administración
En la apertura el presidente Parlamento de Navarra, ha glosado la trayectoria de la Oficina del Defensor del Pueblo desde que, hace ya 25 años, la Ley Foral que lo instituyó blindó sus funciones de “control y defensa de los derechos y libertades amparadas por la Constitución y el Amejoramiento».

Desde entonces, ha subrayado, «salvaguardar a la ciudadanía de los posibles abusos y negligencias de la Administración ha sido siempre su principal cometido, de ahí la confianza que inspira en la sociedad”.
“En un momento en el que la actualidad vuelve a estar monopolizada por noticias sobre mala praxis o corrupción de algunas personas aisladas, hay que subrayar la existencia de una práctica correcta generalizada en las instituciones y entidades públicas. Esos casos, por lamentables y chabacanos que sean, no deben emborronar la buena política y el buen servicio público, siempre mejorable», ha sostenido tras lo que ha aludido a los «controles internos y los entes de control externo y de defensa de la ciudadanía».
Los retos de la integración y la vivienda
Sobre los orígenes y los primeros años de andadura de la institución han hablado Aranda y Enériz en una primera conversación y posteriormente Vera, cuya labor, junto la del resto del personal ha sido destacada por su contribución a “labrar el merecido prestigio y el buen nombre del Defensor del Pueblo de la Comunidad Foral”.
En su intervención Vera, ha situado la integración y la vivienda como uno de ”los retos más urgentes para la sociedad navarra en el corto plazo».

«En la comunidad con mayor calidad de vida de todo el Estado no podemos permitir que haya gente durmiendo en la calle, sin alimento, sin educación o sin atención sanitaria”, ha comentado en un diálogo abierto que ha mantenido con Gabilondo, quien ha incidido en que no defienden valores abstractos, sino personas y todas las personas tienen derechos.
Vera ha defendido la integración “por derechos humanos y por humanidad. Para quien considere que esto es solo buenismo, debería apoyarlo ,aunque solo fuera por interés, porque la población navarra está enormemente envejecida. Nos necesitamos mutuamente”, ha añadido. Y, con respecto a la vivienda, al igual que hizo su predecesor, ha solicitado “un plan de choque”, porque “no es un tema fácil”.
Caminar junto a la ciudadanía
Asimismo, ha reclamado “una buena administración, porque los ciudadanos tienen derecho a ella y porque eso genera confianza en el sistema democrático, algo que hoy hace mucha falta” y ha planteado la necesidad de “aprender a proteger los derechos en los nuevos ámbitos digitales, en especial ante la Inteligencia Artificial. Y divulgar los derechos y las libertades para que nadie se quede sin protección por desconocimiento”.

Ha apuntado que su labor no consiste en situarse “ni contra ni frente a las administraciones, sino ante ellas”, en defensa de los derechos de la ciudadanía. Ha subrayado que la institución que representa camina “al compás de los pasos de la ciudadanía”, no como una entidad visionaria, sino con los derechos humanos como guía y espejo constante: “libertad, justicia y seguridad”.
El compromiso con los derechos humanos ha sido remarcado por Gabilondo, quien ha invitado a reflexionar sobre la situación que se vive en el aeropuerto de Madrid, al tiempo que ha alertado del creciente número de casos de enfermedad mental «un síntoma profundo de lo que está ocurriendo en nuestra sociedad».
Chivite defiende los frenos y contrapesos en democracia
El cierre del acto ha corrido a cargo de María Chivite, quien ha destacado la incidencia del Defensor del Pueblo en la “mejora de la calidad de nuestra democracia. Su tarea de supervisión, protección y optimización de los derechos y libertades de la ciudadanía navarra descansa sobre una arquitectura legal que garantiza su independencia».

«La ciudadanía se sabe protegida de manera reforzada y eso es gracias a su trabajo, que apuntala la confianza y la fortaleza democrática de nuestras instituciones”, según Chivite quien, a propósito de la “desinformación, la manipulación informativa y el fariseísmo político” que, entre otros, “alejan a la ciudadanía de los asuntos públicos”, ha defendido los “frenos y contrapesos propios de una democracia equilibrada que coloca a la sociedad en el centro de la acción política.