Duquende deleita al público desde el Ayuntamiento de Pamplona, acompañado de Julio Romero. EFE/ Jesús Diges

Duquende y Agujetas Chico toman los balcones de Pamplona

Pamplona (EFE).- Con la Plaza del Ayuntamiento abarrotada para escuchar a Duquende y el histórico balcón del Hotel La Perla vibrando con la voz de Agujetas Chico, la ciudad ha vivido un comienzo arrollador del festival Flamenco On Fire en los balcones de Pamplona.

En el mediodía soleado de la capital navarra, las primeras notas han resonado desde la Casa Consistorial y el Hotel La Perla, donde dos nombres de peso han inaugurado esta cita ya imprescindible para los amantes del flamenco.

A las doce en punto, el histórico balcón del Ayuntamiento se ha convertido en tablao improvisado. La plaza estaba llena, abarrotada de un público expectante que ha recibido con entusiasmo a Juan Rafael Cortés Santiago, “Duquende”.

Su nombre evoca inevitablemente a Paco de Lucía, con cuyo septeto compartió escenario durante más años que ningún otro cantaor. Pero el de Sabadell es mucho más que aquel joven que algunos encasillaron como “camaronero”: los años han moldeado una voz rica, poliédrica, en la que se entrelazan ecos de los grandes del cante. Duquende, acompañado a la guitarra por el ubetense Julio Romero, ha ofrecido un recital cargado de hondura, arrancando ovaciones en cada tercio.

El público, apretado en la plaza, ha respondido con palmas, vítores y móviles al aire para inmortalizar el momento. Turistas, aficionados y curiosos se han unido en un mismo silencio respetuoso cada vez que la voz de Duquende quebraba el aire, para luego estallar en aplausos cerrados. Era el primer compás de un festival que, una vez más, ha sabido llevar el flamenco al corazón de la ciudad.

Agujetas Chico irrumpe con fuerza

Cuarenta y cinco minutos después, a las 12:45 horas, el turno se ha trasladado a otro de los balcones de Pamplona: el del Hotel La Perla. Allí, ante un público numeroso aunque algo más disperso, ha irrumpido con fuerza Antonio Agujetas Chico.

El histórico balcón del Hotel La Perla ha vibrado con la voz de Agujetas Chico. EFE/ Jesús Diges

Aunque empezó en la guitarra, Agujetas Chico ha asumido con naturalidad el legado de sus mayores y hoy es una de las voces más personales y poderosas del panorama actual. Su cante, radical y sin concesiones, ha desplegado la esencia más profunda de la tradición jonda de la Baja Andalucía. Con apenas unos cantes, el joven artista ha hecho que la plaza vibrara entre la emoción y el respeto.

El contraste entre la veteranía de Duquende y la juventud arrolladora de Agujetas Chico ha marcado una mañana inaugural en la que el flamenco ha vuelto a salir de los escenarios cerrados para tomar las calles de Pamplona. Los balcones, convertidos en escenario improvisado, han demostrado un año más la fuerza de este formato único, que acerca el arte jondo a un público amplio y diverso.