Pamplona (EFE).- Los balcones de Pamplona se han despedido este domingo del público de Flamenco on Fire con una clausura de altura: el cante de Fernando Canela, heredero de una de las sagas jerezanas más reconocidas, y Jesús Castilla, joven talento gaditano que acaba de conquistar el Melón de Oro en Lo Ferro.
Con ellos se ha puesto fin al ciclo de cuatro sesiones que, desde el balcón del Ayuntamiento y el del hotel La Perla, ha llenado durante esta semana las calles del Casco Viejo de flamenco en estado puro, dentro de una programación que continúa todavía en otros escenarios del festival.
De Jerez a Pamplona, con Alfredo Lagos
El mediodía ha arrancado en el Ayuntamiento con más de media hora de recital de Fernando Canela, acompañado a la guitarra por Alfredo Lagos, maestro del toque jerezano.

El menor de los hijos del mítico Canela de San Roque ha reivindicado con su voz la continuidad de un tronco viejo del flamenco. Entre ecos de Tomás Pavón, Mojama o Manuel Torre, el cantaor ha mostrado la hondura de una tradición familiar que se ha notado hasta en su manera de pisar el escenario improvisado. El público, entregado, ha respondido con una ovación cerrada en una jornada de temperatura amable.
El debut de Jesús Castilla
Pocos minutos después, el balcón del hotel La Perla ha abierto sus puertas al debut de Jesús Castilla, que visitaba por primera vez el festival. Procedente de la Isla de San Fernando, y formado desde niño en el cante para bailar y en los concursos flamencos, el gaditano ha exhibido un dominio rotundo del compás y la pureza de sus cantes de Cádiz. Respaldado por la guitarra del sanluqueño Niño Manuel, ha confirmado por qué se le considera ya una de las voces llamadas a marcar el futuro del flamenco.
Un ciclo emblemático del festival
La clausura del ciclo de balcones no significa el final de Flamenco on Fire, que seguirá ofreciendo durante esta jornada recitales, espectáculos y encuentros en distintos espacios de Pamplona. El ciclo, convertido en una de las señas de identidad del festival, volvió a transformar las plazas en tablaos abiertos donde tradición y presente se fundieron entre turistas, curiosos y aficionados.
Con el eco de las últimas palmas y jaleos desde los balcones, Flamenco on Fire encara la recta final de su edición de 2025 con el flamenco latiendo en cada rincón de la ciudad.