Santander (EFE).- La desigualdad va en aumento, en el mundo y también en España, según el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Félix Tezanos, quien ha advertido de que, si no se endereza el rumbo, «vamos hacia una sociedad invivible».
«Estamos viviendo un precolapso», ha dicho Tezanos, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sobre las desigualdades sociales.
El gran reto de hoy junto al cambio climático, aunque, a su juicio, no tiene la presencia que merece ni en los medios ni en el debate público.
«¿No estamos entendiendo lo que está ocurriendo en nuestra sociedad?», se ha preguntado.

La desigualdad, ha señalado, es multidireccional, entre ricos y pobres, entre directivos y trabajadores, entre la gente del campo y de la ciudad, entre hombres y mujeres o entre jóvenes y adultos.
Esta última aparece en el sexto lugar en las encuestas del CIS y a su presidente le parece sorprendente que esté tan abajo.
Según Tezanos, se está produciendo un gran proceso de movilidad descendente que le ha cambiado la forma a la pirámide social. Ya no es un diamante ensanchado en el centro por una amplia clase media.
Los españoles que se consideran a sí mismos clase media pasó de entre el 87 y el 89 por ciento en los ochenta del pasado siglo a entre el 65 y el 70 por ciento a principios de este.

Pero se ha abierto un nuevo ciclo en el que ese porcentaje va en descenso y cada vez más personas se ven como clase baja.
Llega un momento, ha apuntado, en el que se produce un corte, cuando los hijos, al contrario que sus padres, no tienen empleo o si lo tienen ganan mil euros «con suerte», no pueden comprarse una casa ni formar una familia.
Y esa situación está transformando además las relaciones afectivas.
«Hay una generación, si no varias, que, si no hay cambios, van a tener no solo una movilidad social descendente, sino que están viviendo en una sociedad en la que no van a tener a lo que agarrarse», ha alertado.
Además de los jóvenes que no se pueden ir de la casa de sus padres, están los que se van y vuelven porque pierden el trabajo.

Y si antes la aspiración era comprar un piso de 60 metros y después de 30, ahora es tener una habitación en un piso compartido.
La población en riesgo de pobreza representa en España el 20 por ciento.
«Es muchísimo y se está compensando por las políticas del estado de bienestar. Si desaparecieran se dispararían las tasas de desigualdad y pobreza», ha alertado.