David Fernández (i), Sofía Palacios y Marco Buccarello (d) explican a EFE cómo afrontan su etapa universitaria. EFE/ Adriana Agüero.

La hora de la verdad para los universitarios

Por Adriana Agüero y Alfonso Arce |

Santander (EFE).- A pocos días del inicio del curso 2025-2026, los estudiantes cántabros que despiden las vacaciones y han superado la Prueba de Acceso a la Universidad ya han despejado el gran dilema: 2.121 cursarán estudios en la Universidad de Cantabria, mientras que otros hacen las maletas para marcharse a otra comunidad autónoma.

Esta cifra se corresponde con el número de alumnos de nuevo ingreso matriculados tras la publicación de las tres listas de admisión de junio, a las que seguirán tres nuevos procesos de matriculación en septiembre, que cubrirán renuncias o plazas vacantes.

Según datos de la Universidad de Cantabria (UC), estos 2.121 estudiantes suponen un incremento del 2 por ciento con respecto al número de matrículas de nuevo ingreso registradas tras las tres listas de admisión de julio para el curso anterior.

Casi el 80 por ciento del alumnado inscrito ha realizado la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Cantabria.

Y, tras realizar y superar la PAU en Cantabria, los alumnos se enfrentan a la ‘temida’ decisión que orientará su futuro personal y profesional: ¿qué estudiar y dónde hacerlo?

Éste es el caso de Marco Buccarello, Diego Fernández y Sofía Palacios, tres jóvenes cántabros que explican a EFE sus expectativas y cómo están viviendo los días previos a su nueva vida universitaria.

¿Quedarse o estudiar fuera?

Diego forma parte del 80 por ciento de alumnos de nuevo ingreso matriculados en la UC que realizaron la PAU en Cantabria, y reconoce que la mayoría de sus amigos van a quedarse a estudiar en la región.

Decidió quedarse a estudiar el grado en Ingeniería Informática por «cercanía y gasto de dinero», a pesar de que al comenzar Bachillerato «tenía pensado irse fuera».

Otros jóvenes, como Sofía, toman la decisión de irse, incluso antes de elegir el grado que quieren cursar. «Me planteé hacer otra carrera en lugar de Periodismo pero en la misma ciudad, siempre me ha llamado la atención Madrid», asegura a EFE.

Una de las razones que más motivaron a este estudiante para irse fue «conocer a gente y salir de la rutina de Santander», y dice que desde que comenzó el instituto «tenía claro que quería estudiar fuera».

Sin embargo, no todos los jóvenes que se matriculan fuera de su región lo hacen por elección propia. Marco cursará Marketing en la Universidad del País Vasco, debido a que en Cantabria no tiene la posibilidad de estudiar este grado.

«Fue al final de Bachillerato cuando me decidí a estudiar Marketing, esa rama me gusta porque me llama la atención todo lo relacionado con la publicidad. En Santander no hay la carrera y por eso me tengo que ir fuera», explica.

Oferta de grados en Cantabria

El propio Marco reconoce que, aunque su grado no está entre los ofrecidos para estudiar en Cantabria, «hay una gran variedad de carreras».

Diego coincide con él, y añade que «para lo pequeño que es Santander, hay bastantes opciones de grado».

Por su parte, Sofía considera que el número de posibilidades «está bien», pero opina que «en la universidad pública de Cantabria se van más por el lado científico y social» y que, para aquellos que están interesados en los estudios de artes, «sólo hay opción de matricularse en la universidad privada».

Expectativas de la vida universitaria

En lo referente a la vida universitaria, Sofía explica que va a vivir en un colegio mayor en Madrid y dice que eligió esta opción porque le parece «la más familiar para los primeros años» y «la más parecida» al colegio en el que estudió antes del instituto.

«Yo venía de un colegio antes de empezar el Bachillerato y es donde más cómoda he estado, así que siento que la opción de un colegio mayor era como lo que más asemejaba a ese momento», destaca.

En la universidad busca conocer a gente que tenga sus mismos intereses.

Marco también tiene plaza en una residencia de estudiantes en la que espera pasar años «cómodos en el ámbito personal pero difíciles en lo académico».

Se muestra confiado y augura «aprobar todas a la primera», aunque para ello es consciente de que deberá «esforzarse y llevarlo todo al día».

Por su parte, Diego reconoce que tiene pocas ganas de abrir los libros pero que «es lo que toca». Sin embargo, fuera de las aulas espera «mucha fiesta».