Vitoria (EFE).- La huelga en la empresa Enviser, subcontratada por el Ayuntamiento de Vitoria para el mantenimiento de los jardines de la ciudad, cumple este jueves tres meses, sin que se vislumbre un horizonte de acuerdo y de desconvocatoria.
La plantilla, de casi un centenar de personas, comenzó el 26 de marzo esta huelga en demanda de un convenio propio y para denunciar que sus condiciones laborales se rigen por el convenio estatal de jardinería que, según han denunciado, establece unos salarios «de miseria» que apenas superan el Salario Mínimo Interprofesional.
Este miércoles se ha celebrado la tercera reunión en el Preco, sin acuerdo como ha ocurrido con las dos anteriores mantenidas los días 5 y 11 de junio. Ambas partes volverán a encontrarse el 2 de julio.
Los trabajadores aseguran que el bloqueo se mantiene por discrepancias en la parte salarial, ya que la empresa mantiene su oferta de subida de un 3 % anual, lo que se traduce en unos 43 euros brutos al mes, algo que consideran una «tomadura de pelo».
Los trabajadores en huelga han solicitado en reiteradas ocasiones que el Ayuntamiento entre en la negociación, pero esta institución se remite a que es un conflicto laboral entre la empresa y sus empleados.

La plantilla pide resolver el contrato con Enviser
También han defendido que con el contrato actual la negociación está en un callejón sin salida y que es hora de resolver el contrato para sacar un nuevo pliego que recoja las condiciones que se pacten para poner fin a la huelga actual.
Entretanto, el Gobierno Vasco dictó el pasado día 16 una resolución para establecer «de forma extraordinaria» unos servicios mínimos para la huelga, a solicitud tanto de la empresa como del Ayuntamiento, y «garantizar el mantenimiento de los servicios esenciales a la comunidad».
A la hora de fijarlos el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo tomó en consideración el legítimo derecho a la huelga y sendos informes de Tráfico y de Bomberos de Vitoria que «alertan de la peligrosidad del estado actual de algunas zonas verdes y algunas vías urbanas». Los sindicatos se han opuesto al considerar que este servicio no es esencial para la comunidad.
La huelga ha tenido repercusiones en varios ámbitos. Los usuarios de las piscinas municipales de Vitoria tienen que buscar sus espacios ante la altura que ha cogido la vegetación de las instalaciones y el Araba Euskaraz tuvo que cambiar su ubicación elegida, el parque de Olarizu, porque no se podía garantizar el normal desarrollo de la fiesta de las ikastolas de Álava.
Quema de un muñeco con la cara de Artolazabal
Más recientemente se ha dado un incidente que ha sido condenado por todos los partidos, excepto EH Bildu: la quema de un muñeco con la cara de la teniente de alcaldesa y concejala de Espacio Público, Beatriz Artolazabal, durante las hogueras de San Juan en el parque de Judimendi.
Varios encapuchados colocaron en la pila de la hoguera un muñeco ataviado con el mono de trabajo que utilizan los jardineros, con una fotografía de la cara de la edil del PNV y con un cartel en el que se leía ‘Beatriz garrapata’.
La propia Artolazabal y los grupos municipales han relacionado esta quema con la huelga indefinida que mantienen los trabajadores de la empresa Enviser.
También ha habido protestas de dueños de perros para denunciar la situación ya que aseguran el descuido de los parques ha provocado la proliferación de garrapatas.
Más amable ha sido la aparición en algunos parques de orquídeas silvestres de gran tamaño que han surgido por la ausencia de la poda. Esto ha hecho que el Ayuntamiento vaya a analizar si se replantea las veces que se podan los parques y espacios verdes de la ciudad por si esto pudiera favorecer la biodiversidad en la ciudad.
También ha habido una nota de humor, pese a todo. En redes sociales se hizo viral una canción, «Verde y salvaje», inspirada en las quejas recogidas en el buzón ciudadano del Ayuntamiento, en la que se decía que como consecuencia de la huelga «¡Gasteiz es una selva!» y en la que la se hablaba, con buen ritmo, de las garrapatas, las pulgas y la hierba hasta las rodillas en la ciudad ‘green’.