Fotografías de la exposición que Artegunea dedica a Tina Barney. EFE/ Juan Herrero

La gente rica de la fotógrafa Tina Barney en la nueva exposición de Artegunea

Mercedes Zabaleta/San Sebastián (EFE).- La fotógrafa Tina Barney nació y creció en una de las grandes familias acomodadas de la costa este de Estados Unidos y ello le llevó a poner el foco en la gente rica.

Aunque su vida parecía dirigida a otros destinos, eligió la fotografía y retrató a sus modelos más cercanos, su entorno familiar y personas adineradas, a las que su mirada ha dotado de cierto aire de frialdad e incomunicación.

Del Jeu de Paume a Artegunea


Su trabajo se podrá ver desde este 18 de julio en la sala Artegunea de Kutxa Fundazioa, en el centro Tabakalera de San Sebastián, en la exposición ‘Tina Barney. Lazos familiares’, la primera retrospectiva europea sobre la artista, producida por el museo Jeu de Paume de París y comisariada por Quentin Bajac.


En total son 54 obras de gran formato que ilustran el recorrido de esta figura clave de la fotografía que, a partir de los años 70, reflejó la intimidad de la clase alta estadounidense que tan bien conoce.

Una de las fotografías de gran formato de Tina Barney. EFE/ Juan Herrero


Hija de una modelo y decoradora de interiores y de un financiero gran coleccionista de arte, Tina Barney nació en 1945 en Nueva York.


En su juventud llevó la vida a la que parecía estar predestinada, pero en 1973 comenzó a experimentar con la fotografía cuando su familia se trasladó a la estación de esquí de Sun Valley, donde se impartían talleres de esta disciplina.


Desde entonces ha utilizado fundamentalmente una cámara de fuelle que le ha permitido realizar las fotos en gran formato que posibilita reflejar matices y texturas.

Retrato familiar


La familia ha sido el objetivo de su cámara desde un inicio, cuando se adentró en la cotidianidad de sus propios allegados, a los que capturó en momentos como una barbacoa en la que aparecen ataviados con corbata o composiciones en las que figura la empleada de hogar en la escena, aunque separada del resto.


Los ritos, las tradiciones, cómo se visten los protagonistas de sus fotografías, los gestos, las actitudes y, sobre todo, las relaciones que los unen, constituyen los asuntos que interesan a Barney, a los que ella aplica una mirada distante, «casi antropológica», ha indicado Bajac.

Dos imágenes de la exposición. EFE/Juan Herrero.

La propia Barney ha rechazado que exista una intención crítica en su obra, ha señalado el comisario. Reconoce que «efectivamente no hay un objetivo satírico» en la fotógrafa de la neoyorquina por la empatía que le une a sus amigos y familiares, «pero sí se aprecia una dimensión crítica por la distancia que interpone entre ella y sus modelos», ha explicado.


«La apariencia es perfecta pero no hay idealización. En muchos casos es la imagen misma del antiheroísmo», destaca Bajac.
Los europeos


La exposición recoge también obras que incluyó en su libro ‘Los Europeos’. Se trata de un conjunto de retratos de aristócratas y marchantes de arte realizadas entre 1997 y 2003. En ellos muestra a representantes de diferentes generaciones en composiciones cuidadas y bajo títulos sugerentes. ‘El ancestro’, capta dos nobles británicos, padre e hijo, bajo la mirada del antepasado plasmado en un cuadro. En ‘Las manos’, a un marchante de arte y su vástago, un niño pequeño, que mantienen el mismo cruzado de manos como símbolo de continuidad.


«Estos son trabajos más próximos a la prensa, ya que son personas a las que la artista no conoce. Se siente más alejada y están dotados de una mayor monumentalidad», señala Bajac.

La creación del espacio


La creación del espacio es otra de las obsesiones de la fotógrafa. Introduce para ello constantes referencias pictóricas, además de tomas complejas y diferentes niveles de planos.


Barney ha realizado también fotos de encargo. Una de ellas se la encomendó una familia de Texas. Su mascota resultó ser una serpiente. Los miembros de la familia aparecen con gestos contrapuestos, desde la indiferencia del hijo que ojea una revista, al aburrimiento de la hija que tiene en sus manos el reptil y la sonrisa de los padres, los únicos que parecen disfrutar del momento.

‘Tina Barney. Lazos familiares’ se podrá visitar hasta el 2 de noviembre. EFE/Juan Herrero.


La exposición homenajea así a esta artista que «se ha mostrado poco». Pero que «concita el respeto de otros fotógrafos de su generación y de los más jóvenes», ha remarcado Bajac.