Vitoria (EFE).- Las fiestas de la Blanca en Vitoria han atravesado una mañana de extremos, con las goitiberas de protagonistas.
Del reposo inicial en el recuerdo a los celedones de oro fallecidos al ‘deporte extremo’, con los derrapajes de las goitiberas.
Tras una noche calmada, sin incidencias graves,, el día ha arrancado con el recuerdo a los celedones de oro fallecidos en el cementerio de Santa Isabel.
Pronto se ha tornado más revoltoso, con ‘deportes de riesgo’ como las vaquillas y, sobre todo, las goitiberas, que un año más han descendido con los pilotos con más o menos cara de velocidad derrapando por la cuesta de San Vicente.
Goitiberas casi profesionales
Cada año las goitiberas se «profesionalizan» más, con vehículos de tamaño casi natural, como un Land Rover con muñeco de Michelin y todo.
Así que hay menos salidas de pista y más llegadas a la meta.
Aunque alguno ha habido que no ha tomado la chicane y se ha ido a comer hierba.
Varios han descendido por parejas, con el «copiloto» equilibrando el vehículo detrás al tomar las curvas.
Ootros han optado por monoplazas casi de fórmula 1, pero también han estado los que bajaban entre risas, disfrazados de los ‘Picapiedra’, o de época parisina, con sombrero canotier.
El más aplaudido ha sido un coche de «camuflaje», cubierto con ramas y hierbas, en solidaridad con los jardineros de Vitoria en huelga. EFE