Santander (EFE).- La firma vasca SKFK ha presentado ‘Oreka’ en la Santander Slow Fashion 2025, una propuesta que respira equilibrio, inspirada en la pelota vasca y construida sobre tejidos cien por cien sostenibles, uniendo raíces culturales, arte y una mirada al futuro sin perder de vista la esencia y tradición de la marca.
Presentada en la París Fashion Week el pasado mes de marzo y ya disponible en tiendas, esta colección de invierno 2025-2026 de SKFK se convierte en una declaración de intenciones, un recordatorio de que la moda puede ser atemporal y funcional, elegante y cómoda, arte y prenda al mismo tiempo.
La directora creativa de SKFK, Maia Curutchet, explica a EFE que desde el País Vasco es posible ofrecer al mundo una forma distinta de entender la industria textil, la cual necesita replantearse desde sus cimientos.
En la marca bilbaína encuentran en el diseño consciente y en la creación colectiva una forma de resistencia y de propuesta a la vez.
«Es nuestra colección más coherente, con el título Oreka, que significa equilibrio. Queríamos mostrar que se pueden hacer las cosas diferentes en la industria textil y a la vez defender un proyecto artístico e identitario único», añade la diseñadora de origen francés.

Curutchet asegura que la atemporalidad es una convicción que se traduce en un diseño depurado, en líneas que huyen de lo superfluo, en cortes que privilegian la funcionalidad sin perder elegancia y en tejidos procedentes del deporte que al ser transformados encuentran nuevas vidas como prendas versátiles y sofisticadas.
En SKFK cada estampado es una obra creada desde cero y cada motivo es también un relato, en este caso el de la pelota vasca, de la velocidad de la pelota, de las huellas que deja al golpear el muro y de los cuerpos que encuentran equilibrio en pleno movimiento.
Identidad y sostenibilidad
La identidad de la marca se ha forjado en torno al color, la geometría y un minimalismo muy personal que se renueva sin romper, evolucionando desde la esencia y no contra ella.
Para Curutchet, cada colección es una renovación desde su esencia, explorando la geometría de nuevas maneras y conceptos que permiten evolucionar sin perder identidad, y esa vocación colectiva define a SKFK como una comunidad de artistas que mantiene el proyecto vivo y en constante transformación.

La sostenibilidad es otra de las raíces de ‘Oreka’ y no se plantea como un accesorio sino como una manera de hacer, un cómo que atraviesa cada decisión y que arranca en la materia prima, con el uso exclusivo de tejidos sostenibles y con procesos que buscan reducir impacto.
«Para nosotros la sostenibilidad no es un qué sino un cómo, siempre buscamos ir más allá y mejorar continuamente», afirma la directora creativa, quien subraya que cada prenda lleva consigo un relato coherente con el tiempo que se vive.
El desfile en Santander tuvo, además, un valor simbólico y emocional para la marca, porque supone acercarse a un territorio vecino unido por la costa cantábrica, un espacio de mar y montaña que comparten con Euskadi y que también inspira a SKFK.
Y es que hace poco han abierto en Santander un punto de venta que les permite conectar con más público y dar a conocer de cerca su propuesta de moda consciente, y que ahora se convierte en escenario para presentar al mundo el equilibrio de ‘Oreka’.