Imágenes de la muestra en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, en Vitoria, que muestra desde este miércoles la exposición "Cincuenta años de plomo. 1975-2025, la senda sangrienta de los GRAPO", que busca saldar una deuda con las víctimas de esta organización, ya que han quedado "en la sombra". EFE / L. Rico

La exposición «50 años de los GRAPO» busca saldar una deuda con sus víctimas

Vitoria (EFE).- El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, en Vitoria, muestra la exposición «Cincuenta años de plomo. 1975-2025, la senda sangrienta de los GRAPO».

Busca saldar una deuda con las víctimas de esta organización, ya que han quedado «en la sombra».

La muestra ha sido inaugurada en Vitoria.

En el mismo día en el que se cumple medio siglo de la «presentación pública» de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO).

Fue la organización terrorista que el 1 de octubre de 1975 perpetró cuatro atentados en cuatro entidades bancarias, mató a cuatro miembros de la Policía Armada e integró esa fecha en su nombre.

La muestra recorre la trayectoria de los GRAPO.

Fue inicialmente una «sección técnica» del Partido Comunista de España (Reconstituido) (PCE-r), fundado en 1975 y de inspiración maoísta.

Mediante acciones terroristas que incluían asesinatos, extorsiones, secuestros, atracos y atentados con explosivos, su objetivo era implantar violentamente un régimen marxista-leninista.

Los GRAPO causaron 93 víctimas mortales

Entre 1975 y 2006 provocaron más de un millar de atentados, con 93 víctimas mortales y casi un centenar de heridos.

Fue el tercer grupo terrorista en Europa con más asesinatos tras los grupos armados norirlandeses y ETA.

Las acciones policiales y judiciales, culminadas con la disolución del PCE-r en 2006, condujeron al cese de la violencia, pero no del anuncio de disolución de los GRAPO.

Todavía se mantienen sus espacios de propaganda y proselitismo vinculados a su legado.

De hecho, en el acto de apertura, Raúl López Romo, historiador del Memorial, ha recordado que el entorno del GRAPO sigue activo: muy recientemente, el 27 de septiembre, uno de sus dirigentes más destacados, el «Camarada Arenas», presentó un libro en Portugalete, «sin arrepentirse de nada».

Las víctimas del GRAPO, sin la misma atención

López Romo ha resaltado que las víctimas del GRAPO no han recibido la misma atención que las de ETA.

«Han estado demasiado tiempo en la sombra».

De manera que es necesaria «una memoria que arrope a las víctimas y evite el blanqueo» de la organización terrorista.

El recorrido expositivo tiene sus hitos en las explicaciones sobre el PCE-r, el papel de la propaganda con publicaciones, carteles y pegatinas; la acción de la justicia, los secuestros, sus métodos y sus víctimas.

También se exhiben dos dioramas que representan un atentado contra un vehículo blindado en Vigo en 2000.

Y una reproducción de la casa en las cercanías de Lyon (Francia) donde tuvieron secuestrado al empresario Publio Cordón en 1995.

Además, el Memorial ha producido dos vídeos colgados en su canal de YouTube con información sobre los GRAPO y con testimonios de víctimas del terrorismo de este grupo armado.

La exposición estará abierta al público hasta el próximo 11 de enero de 2026.

Un homenaje a las víctimas

Carmen Ladrón de Guevara, comisaria de la exposición, ha explicado que la muestra quiere dar a conocer «la brutalidad de los GRAPO y realizar un homenaje a las víctimas».

La comisaria ha insistido en la misma idea de que la sociedad «tiene una deuda con las víctimas del GRAPO, de conocimiento y reconocimiento. La exposición busca saldar esta deuda».

Lidia Ortega, hija del policía nacional Bernardino Ortega, asesinado por esta organización terrorista en Madrid el 4 de octubre de 1988, ha asegurado que ese día «me robaron la infancia y condenaron a mi familia un dolor sordo y constante, pero no guardo rencor, no me sirve de nada odiar».

Ortega también ha defendido la memoria de las víctimas del GRAPO, «porque de lo que no se habla, desaparece. Hay que hablar de ello para que las nuevas generaciones no olviden, y entiendan que la violencia nunca es el camino». EFE