Imagen de archivo de la osa "Molina" en las instalaciones de Santo Adriano, en la Senda del Oso. EFE/ J.L.Cereijido.

Los osos seguirán comiendo cerezas silvestres aunque cada vez serán más escasas

Oviedo (EFE).- El cambio climático provocará a corto y largo plazo que el hábitat de los cerezos silvestres vaya reduciéndose en la cordillera cantábrica y que su presencia se vaya desplazando a cotas cada vez más elevadas, lo que no impedirá que el oso pardo siga teniendo una elevada disponibildad de los frutos de esa especie.

Éstas son algunas de las conclusiones de una investigación liderada por las universidades de Oviedo y Granada, y publicada en la Biological Conservación, donde se ha analizado el impacto del cambio climático sobre este frutal, muy sensible al déficit hídrico, y sus efectos para la conservación del oso pardo.

El cerezo silvestre es una especie con una gran importancia ecológica en la Cordillera Cantábrica al proporcionar alimento y refugio a diversas especies, entre ellas el oso, ya que es el primer fruto maduro del que dispone al inicio del periodo estival.

La osa «Paca» en las instalaciones de Santo Adriano. EFE/ J.L Cereijido/Archivo.

Tanto a medio plazo (2040-2060) como especialmente a largo plazo (2080-2100), la idoneidad del hábitat para el cerezo silvestre disminuirá debido a los efectos del cambio climático y se irá desplazando a zonas más elevadas pero, según José Carlos Pérez-Gijón, investigador de la Universidad de Granada, los resultados del estudio indican que los osos pardos seguirán teniendo un acceso elevado a estos frutos, incluso en las áreas críticas para la especie.

Los resultados ofrecen una aplicación práctica ya que permitirán orientar futuras plantaciones de cerezo como fuente de recurso para el oso pardo teniendo en cuenta los posibles impactos esperados por el cambio climático. EFE