Oviedo (EFE).- El acusado por el asesinato de Tatiana Coinac, de 44 años, cometido el 9 de marzo de 2023 en el piso de la víctima en Oviedo, ha asumido este viernes los delitos que le atribuían la Fiscalía del Principado de Asturias y la acusación particular y ha aceptado ser condenado a un total de 42 años de prisión.
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha celebrado hoy una vista en la que el acusado ha ratificado su culpabilidad en un delito de asesinato y otro de agresión sexual, con la agravante de reincidencia en este último y las atenuantes por analogía de dilaciones indebidas y de confesión, por lo que no será necesario el desarrollo de un juicio, ha informado la Fiscalía del Principado de Asturias.
El hombre será condenado también a veinte años de libertad vigilada, al pago de una indemnización de 200.000 euros a la madre de la víctima y a someterse a un programa de educación sexual.
Formación militar
Según la Fiscalía, el hombre, residente en Pola de Lena, actuó sin que la fallecida pudiera prever el ataque, utilizando técnicas militares con gran fuerza y violencia y con intención de causarle el máximo sufrimiento posible.
El acusado conoció a la mujer a principios de febrero de 2023, a través de diferentes páginas web de contactos, unas fechas en las que mantuvieron un primer encuentro en la vivienda de la víctima, situada en la calle Ámsterdam de Oviedo.
El hombre volvió a contactar con ella para encontrarse otra vez el 9 de marzo, también en el piso de la mujer, donde cometió el asesinato.
Una vez dentro de la vivienda, el hombre cogió dos fundas de almohada y otra prenda para amordazar a la víctima para que no pudiera pedir auxilio y anudarle fuertemente las muñecas «imposibilitado cualquier opción de defensa», y a continuación la agredió sexualmente «de forma brutal y reiterada», según el relato de la Fiscalía asumido por el acusado.
Tras ello, utilizó la técnica del «mataleón», que conocía por su formación militar, para asfixiarla agarrándole fuertemente el cuello entre sus brazos y dejándose caer sobre la cama con la víctima encima, durante un intervalo de entre siete y diez minutos.
Tras acabar con su vida, trasladó el cuerpo de la mujer hasta la bañera, que llenó de agua, y abandonó la vivienda.
Una larga investigación
El cadáver de la mujer fue encontrado al mediodía del 12 de marzo, tres días después de la fecha en la que se produjo su asesinato, con evidentes signos de violencia en su piso de la calle Ámsterdam, después de que su madre diera la voz de alarma por no conseguir contactar con ella.
El hombre fue detenido en Pola de Laviana, donde residía, el 29 de mayo tras una larga investigación que se vio reforzada por los grupos de Homicidios y de la Unidad de Coordinación Operativa de la Comisaría General de Policía Científica de Madrid.
Según informó la Policía Nacional tras la detención, en la investigación se analizaron una libreta con anotaciones manuscritas por la mujer, tres teléfonos móviles y varias prendas de ropa cortadas que le fueron quitadas a la víctima.
Además, en la vivienda se hallaron distintos vestigios sobre los que los investigadores llevaron a cabo estudios de ADN y otras indagaciones.
La Fiscalía ha apuntado que el acusado, en el mismo momento de la detención, colaboró con las fuerzas policiales «reconociendo los hechos y facilitando la reconstrucción de los mismos, que fue grabada en vídeo y que ha ayudado a su esclarecimiento». EFE