Detalle de la infografía de la Agencia EFE: "Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC)" disponible en http://infografias.efe.com. EFE

La fiebre de Crimea-Congo no se ha visto en La Rioja, pero sí su garrapata, según experto

Pilar Mazo|
Logroño, (EFE).- La garrapata que transmite la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo está presente en La Rioja, pero, de momento, no se ha descrito caso alguno de esta enfermedad, ha informado a EFE Jorge Alba, médico del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Pedro de Logroño.


«No hay que alarmarse; simplemente tener cuidado y precauciones básicas» ante una picadura de garrapata», ha precisado Alba, quien ha hecho un llamamiento a la «tranquilidad» de la población, pero sí a la necesidad de tener una serie de precauciones.


La Rioja, ha informado, es una zona donde hay distintas especies de garrapatas, que pican todo el año; y el primer mensaje a transmitir a la población, en este sentido, es que en un 70 u 80 % de las picaduras ocasionadas por una garrapata no se transmite enfermedad alguna porque está ausente en este ácaro.

Varias garrapatas en una imagen de archivo de EFE. EFE/Robin Van Lonkhuijsen


Ello significa que, muchas veces, las garrapatas pican, pero en muchas ocasiones no transmiten nada porque la garrapata no tiene la enfermedad, ha incidido.


Ha recordado que la presencia de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, de manera autóctona (no proveniente de otros países), se descubrió en unos estudios que se hicieron en 2010 en el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), a partir de garrapatas traídas de ciervos de Cáceres.


Desde que se dio el primer caso de virus del Crimea-Congo en España, en 2014, se han detectado 14 casos autóctonos, de los que 6 han acabado con una complicación mortal, ha dicho.


Los dos últimos casos, ha recordado, se han producido en 2024, uno de ellos, un hombre de 74 años, de Castilla-La Mancha, que falleció el pasado domingo, 25 de julio.


También ha precisado que, en La Rioja, la garrapata que más abunda es la denominada ‘Rhipicephalus sanguinus’, cuya picadura provoca la fiebre botonosa.


Su sintomatología es un cuadro de fiebre muy alta, asociada a dolor articular y muscular, además de un sarpullido por el cuerpo con forma de botón, lo que explica su nombre de fiebre botonosa, ha detallado.

Muy cosmopolitas


La prevención, ha insistido, es la mejor arma para evitar la picadura de garrapatas, ya que son «muy cosmopolitas» y, por ejemplo, «lo mismo les da vivir en el monte, a grandes alturas, en un viñedo o en los parques urbanos».


La presencia de garrapatas, además, cada vez es más frecuente, debido a fenómenos meteorológicos, como el cambio climático.
En la práctica, es aconsejable caminar por zonas de hierba baja si se sale al campo o al monte, ya que estos ácaros, normalmente, habitan en zonas de hierba alta esperando a adherirse a un animal o a un humano, ha subrayado.


Cuando se sale al campo, a la montaña o se va a pisar por zonas verdes es importante llevar ropa clara, pantalón largo y calcetín que no sea corto, no pisar descalzo, ha aconsejado, y, cuando se regresa a casa, revisarse bien la ropa para ver que no haya ninguna garrapata adherida a la ropa o al cuerpo.


Y en el caso de una picadura, ha incidido, el mensaje es de «tranquilidad» porque «lo más seguro es que solo sea la picadura».
La recomendación es extraer con fuerza la garrapata desde la cabeza del ácaro, provisto de unas pinzas, guardarla en un bote cerrado en el frigorífico y llevarla a Urgencias.


Esto se explica porque, cuando se desarrolla la enfermedad ocasionada por una picadura de garrapata, tarda entre 5 y 10 días en desarrollar los síntomas, que varían un poco, ha explicado.