Pilar Mazo|
Logroño (EFE).- Las brasas de los sarmientos han avivado este sábado las ganas de disfrute de las 150 cuadrillas reunidas en un ambiente único, en Logroño, en el que no solo se ha podido degustar una de las señas de identidad de la tierra -las chuletillas asadas- y brindar con vino de Rioja, sino también compartir y disfrutar en un verdadero espacio de encuentro.
Fuera ya de la programación oficial de las fiestas de San Mateo, de Logroño, concluidas anoche con la tradicional ‘Quema de la Cuba’, la céntrica calle de Avenida de Colón ha vuelto a ser, un año más, escenario donde se ha celebrado la XV Exaltación de la Chuletilla Asada, organizada por la Federación de Peñas en colaboración con el Ayuntamiento.

Como han indicado a EFE algunos de los miembros de las cuadrillas participantes, se trata de uno de los actos más esperados de estos ‘sanmateos’, en unos casos por tradición y en otros por compartir buenos momentos con familias y amigos, junto a un buen almuerzo con las chuletillas como protagonistas.
Desde las 11:00 horas, cada cuadrilla participante se ha dirigido al puesto establecido en esta céntrica calle logroñesa para recoger lo que incluye su ticket de 100 euros para cuatro personas: la gavilla, la parrilla, una botella de vino, dos kilos de chuletillas de cordero, una barra de pan, sal y cuatro vasos de barro, y dirigirse a la mesa, reservada con sus sillas.
Junto a sus mesas, y sobre la calzada de la vía, poco a poco han comenzado a preparar el fuego y las brasas, sobre las que han colocado las parrillas, con las chuletillas, además de panceta, careta o embutido para asar y acompañar con ensaladas, pimientos de piquillo, chorizo o tortilla, con la que han compartido el almuerzo.
Algunas de las cuadrillas han traído alguna gavilla adicional, además de chuletas, para que, como han detallado, no falte y poder extender la mañana con amigos y conocidos dispuestos a disfrutar, lo que ha propiciado también el sol y el buen tiempo.
Las chuletillas en su punto
Todas estas viandas son las que han amenizado la espera, entre jolgorio y risas, junto a un trago de vino, cerveza, agua o refrescos, mientras las chuletillas alcanzaban su punto, ya que, como han comentado algunos de los encargados de asarlas, tienen que estar ni muy crudas, ni excesivamente tostadas.
No ha faltado tampoco en las cuadrillas el delantal con el color vino y el anagrama de las fiestas de San Mateo, las camisas de colores preparadas para la ocasión por algunos de los participantes, las botellas de vino de Rioja, la bota de vino, los jarritos de barro y la música popular.
El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, junto a miembros de la Corporación Municipal; la pareja de vendimiadores de las Fiestas de San Mateo 2025, David Schubert y Judith Duro, también se han acercado a esta calle, convertida durante unas horas en un asador, y se han fotografiado con las cuadrillas.
El día más especial de los sanmateos
José Ramón Benito, uno de los miembros de las cuadrillas participantes, ha explicado a EFE que él su sus amigos llevan participando en esta exaltación unos ocho años.
Empezaron haciéndolo por un amigo que iba a someterse de una intervención quirúrgica de corazón, ello les motivó a seguir y «aquí estamos. Para nosotros es el día más especial de todas las fiestas».
¡A comer chuletillas, que es lo más sano!
Víctor Navajas, «logroñés de pura cepa», como él mismo se ha definido, ha detallado a EFE que viene con su cuadrilla todos los años, que han cogido rutina y que pasan un día estupendo, con familia y amigos.
«La mesa es para cuatro, pero a medida que van pasando las horas, se acerca más gente y ¡a comer chuletillas, que es lo más sano que hay!.
Pablo Casas ha explicado a EFE que lleva participante en este acto con su cuadrilla desde los últimos diez años y esta reunión es «la más importante para nuestro grupo de amigos».
«No pueden faltar las chuletillas, una gavilla adicional, traer de todo y, sobre todo, buena amistad, y cervecitas frescas», ha enfatizado.
Al mediodía y, como establece la organización, la calle ha quedado despejada para recuperar su actividad y, con el buen recuerdo, entre los participantes, de haber disfrutado de la familia y amigos compartiendo el gusto también por la buena gastronomía en la capital de La Rioja entorno a uno de sus principales iconos, las chuletillas al sarmiento.