Barcelona (EFE).- Cataluña ha registrado 381 donaciones de cadáveres y 1.344 trasplantes de órganos en 2024, resultados que suponen el segundo mejor año en donaciones y el tercero en trasplantes de la historia del territorio.
Así lo ha explicado el director del Área Asistencial del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), Ignasi Carrasco, en una rueda de prensa en el Pabellón Ave María de Barcelona para dar a conocer los resultados de la actividad de donación y trasplantes de órganos, tejidos y células en Cataluña durante el pasado año.
El objetivo de superar los récords históricos alcanzados en 2023, año en el que hubo 384 donaciones de cadáveres y 1.393 trasplantes de órganos, era desafiante, y aunque finalmente no se haya logrado, el responsable sanitario ha calificado los resultados obtenidos como «muy positivos».
«Es difícil superar cada año el anterior, pero hemos obtenido unos resultados muy buenos de nuevo», ha afirmado Carrasco.
Satisfacción por el trasplante de órganos vitales
De los 381 donantes cadáver del año pasado, 236 de ellos (el 62 % del total) eran donantes en muerte en asistolia (tras certificar su muerte por parada cardíaca irreversible), y los 145 restantes por muerte encefálica.
Por centros hospitalarios, la mayoría de ellos provenían de Vall d’Hebron, con 63 donaciones de cadáveres, seguido de los 57 del Clínic, los 54 de Bellvitge y los 33 de Josep Trueta de Girona.
En este sentido, el 74 % de las familias han dado su consentimiento a la donación de los órganos de sus familiares y, por contra, ha habido 147 negativas familiares, de las cuales 13 han sido negativas judiciales.
Uno de los aspectos más positivos del año ha sido la obtención de 2.863 tejidos por parte de 2.061 donantes, y que más de 16.000 pacientes se han beneficiado de los tejidos distribuidos por el Banco de Sangre y Tejidos (BST) gracias a la donación después de la muerte, sobre todo de tejido músculo-esquelético (11.900).
Vall d’Hebron, a la cabeza
En cuanto a los 1.344 trasplantes de órganos, 911 de ellos fueron riñón, 224 de hígado, 65 de corazón, 105 de pulmón y 39 de páncreas, una cifra total inferior a la del año pasado, en el que se batió el récord (1.393), y a la de 2022, cuando hubo 1.346 trasplantes.
También se han registrado cifras positivas en cuanto a los trasplantes pediátricos (54).
Vall d’Hebron, de nuevo, ha sido el centro con más trasplantes realizados (390), tanto en adultos (343) como en pediátricos (47), y en el conjunto del territorio ha habido una media de 3,7 intervenciones diarias.
«Es cierto que ha habido menos trasplantes, fundamentalmente de riñón, a pesar de continuar por encima de las 900 intervenciones anuales, pero si observamos la actividad de trasplante de los órganos vitales (hígado, corazón y pulmón), estos aumentan un 2,6 % respecto al año anterior», ha detallado el director de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT), Jaume Tort.
El trasplante de riñón, líder en las esperas
El año pasado también hubo 1.441 personas en espera de un trasplante de órganos en Cataluña, especialmente para recibir un trasplante de riñón (1.304), debido a aspectos como el envejecimiento, seguido del de pulmón (57), el de hígado (36) y el de corazón (25).
Los expertos han señalado que la mayoría de donantes y de receptores de trasplantes de riñón son de avanzada edad, pero han aseverado que hacen faltan donantes jóvenes para pacientes de sus edades.
Durante la rueda de prensa, la doctora Belén Garcés, intensivista y coordinadora de trasplantes del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), ha hecho hincapié en la importancia de «velar por preservar la voluntad de los pacientes en el tramo final de sus vidas».
«Un único donante puede salvar hasta ocho vidas y mejorar las vidas de unas 100 con la donación de tejidos. Para ello, debe haber una evaluación del potencial donante, luego una aproximación a la familia y acompañamiento en este proceso, y se intenta hallar posibles receptores», ha detallado Garcés. EFE