Los hosteleros de la calle Laurel de Logroño se preparan para recibir los sanmateos de 2025 de Logroño. EFE/Fernando Díaz

Hosteleros de la Laurel de Logroño afrontan los ‘sanmateos’ con nervios y mucha ilusión

Pilar Mazo|
Logroño (EFE).- Hosteleros de la calle Laurel de Logroño ultiman los preparativos para recibir a ciudadanos y miles de visitantes que se prevé que lleguen a la capital riojana durante las próximas fiestas de San Mateo y de la Vendimia Riojana, lo que afrontan con nervios, pero con mucha ilusión.

Así lo han detallado a EFE los responsables de algunos de estos establecimientos, cuando faltan tres días para el lanzamiento del cohete de las fiestas grandes de Logroño, que se desarrollarán entre el 20 y 26 de septiembre y que, como han asegurado, cada año van a más.

De las tradicionales patatas bravas a los pinchos más elaborados se pueden degustar en los bares de esta céntrica calle logroñesa, que, en apenas trescientos metros lineales, acoge más de 80 establecimientos en los que escoger entre varios cientos de bocados.

El Bar Jubera, conocido por sus patatas bravas, se prepara para estos próximos ‘sanmateos’ después de 42 años de apertura del negocio y lo hace «con la misma ilusión de siempre, intentando hacer las cosas bien, aunque un poco más cansados porque los años van pesando», ha afirmado a EFE una de sus responsables, Antonia Sáenz de Jubera.

Antonia Sáenz de Jubera lleva 43 años preparando las famosas patatas bravas del Bar Jubera en la calle Laurel de Logroño y mantiene la misma ilusión y nervios para recibir a los visitantes durante las fiestas de San Mateo de 2026. EFE/Fernando Díaz

LOGROÑO, 17/09/2025.- Durante 43 años, el Bar Jubera ha estado preparando las famosas patatas bravas en la calle Laurel de Logroño. EFE/Fernando Díaz

La calidad del producto, en su conjunto, es, según esta hostelera, una de las claves principales de la buena aceptación de este establecimiento y «resistir con solo un pincho denota que algo habremos hecho bien», ha indicado.

Buenísimo ambiente

Con el delantal puesto y ultimando detalles de contratación de personal, se ha congratulado del «buenísimo ambiente» que se respira en toda la calle Laurel en general, «con gente de muchos sitios», incluso en vísperas de estas fiestas.

El local ‘Barra y Carbón’ es un nuevo espacio con pinchos, raciones para compartir y carne a la brasa, que estrena ‘sanmateos’, aunque su dueño, Rubén Pinillos, tiene la experiencia de un negocio hostelero situado junto a este establecimiento.

«Aunque tengamos esa experiencia -ha detallado- no deja de ser un negocio nuevo, con un producto diferente al del otro local y estamos un poco nerviosos».

Empleados del «Barra y Carbón», se preparan con ilusión y nervios para recibir a los visitantes durante las fiestas de San Mateo. EFE/Fernando Díaz

Rubén Pinillos dirige el nuevo establecimiento «Barra y Carbón», el último en abrir en la calle Laurel de Logroño. EFE/Fernando Díaz

Aun así, «estamos preparados. Hemos hecho un trabajo importante durante bastante tiempo y ¡a por ello!», ha relatado.

Luan de Queiroz es un joven emprendedor de 27 años, quien cambió sus estudios universitarios por la hostelería y que también se estrena estos ‘sanmateos’ en la calle Laurel, con el reformado ‘Villa-Rica’, con sus famosas ‘zapatillas de jamón’, entre otras delicias, que ha incorporado a este clásico.

Luan de Queiroz, al frente de la barra del ‘Villa-Rica’, espera con entusiasmo recibir a los visitantes durante las fiestas de San Mateo. EFE/Fernando Díaz

El pincho de chistorra del «Villa Rica» combina tradición y modernidad, convirtiéndose en una de las tapas que sin duda disfrutarán los visitantes de la calle Laurel de Logroño durante las fiestas de San Mateo. EFE/Fernando Díaz

El denominador común de todos estos establecimientos, desde los más clásicos a los que se estrenan en estas fiestas, son los nervios por el interés de que todo salga bien, predomine el buen ambiente y las ganas de repetir de la clientela.

«Aunque todo el mundo dice que esto es una guerra», en referencia al hervidero de personas en que se convierte esta calle en fiestas, «¡a batallar! y ¡a por todo!'», ha recalcado este hostelero.

La falta de personal es otro de los problemas que aquejan a la hostelería y en los locales de esta calle no es una excepción, según han relatado sus dueños, quienes llevan ya semanas ultimando todo al respecto para que el cliente salga del local con ganas de repetir por el buen trato y buen producto.